Entrevistas No a su imagen 09

Gaia-Sophia

30 de mayo de 2007

En Future Primitive

Johanna: Hola a todos, buenas tardes, buenos días, buenas noches. Soy una vez más Johanna Harcourt-Smith con John Lash en la serie de entrevistas sobre su libro publicado en noviembre por Chelsea Green. El libro es No a su imagen y ya hemos tratado algunos de los temas desarrollados en el libro. Hoy vamos a hablar sobre Gaia-Sophia.

En No a su imagen relacionas la visión mística de los gnósticos con la moderna teoría de Gaia. ¿Puedes decir algo sobre cómo llegarte a esta correlación en tus estudios?

John: Sí, me gustaría hacerlo y, desde el principio, quisiera recalcar un punto y es que lo que hago es establecer una correlación. Una correlación es algo que implica participación y requiere un desarrollo. Así que la correlación que yo propongo entre la visión de Sophia en los Misterios antiguos y la teoría de Gaia de hoy no es un producto final de mis estudios o de mi conciencia. De hecho, es una invitación a un campo abierto de conocimiento y experimentación. Así que quiero señalar que esa correlación es meramente una sugerencia y que adónde nos dirijamos mediante esa correlación es lo que realmente importa y todo el mundo que se sienta intrigado o interesado puede desarrollar esa correlación de alguna manera.

Me acuerdo muy bien de la primera vez que escuché hablar de la teoría de Gaia, estaba sentado en mi pequeña casa de La Vereda en Santa Fe en los años 70, alguien vino con un número de una revista, donde había una presentación de la teoría de Gaia y recuerdo ver el nombre de James Lovelock y la palabra Gaia e, incluso sin leer el artículo, sentí un escalofrío que me atravesó en ese momento. Sentí que la tierra temblaba bajo mis pies en el momento que conecté con ese concepto. Luego, unos veinte años después, había estado estudiando los materiales gnósticos durante mucho tiempo, desde que era un adolescente y, en algún momento a mediados de los años 90, los estudios gnósticos comenzaron a converger con mi comprensión de la teoría de Gaia y comencé a ver paralelismos y conexiones. Y creo que la razón por lo que esto sucedió fue que en 1996, 1997 y 1998 vivía en Bélgica y tuve la oportunidad de ir a la universidad de Lovaina, donde tienen una gran biblioteca de materiales gnósticos y coptos y, una vez que pude leer con profundidad los escritos Nag Hammadi y entrar en el lenguaje copto y llegar a los detalles más refinados de esta lengua, estas correlaciones se hicieron evidentes de manera bastante espontánea, ni siquiera tuve que indagar en ellas. Así es cómo se produjo esa correlación en particular.

Johanna: ¿Cuáles son los puntos específicos de la correlación? En otras palabras, ¿cuáles son los puntos específicos que indican el desarrollo de la historia y qué valor crees que esta correlación puede tener en un sentido experimental, aparte de su importancia teórica o abstracta?

John: Hay un capítulo en mi libro, el capítulo 24, que se titula “La mística de la Diosa” que comienza con una explicación de la Hipótesis de Gaia. Explico que formalmente James Lovelock la presentó en 1972 en un pequeño artículo, un par de párrafos en realidad, y sigo en ese capítulo precisando cuáles son las correlaciones. Hay tres correlaciones destacadas entre la teoría de Gaia y el mito gnóstico de Sophia.

La primera es el concepto de la autopoiesis. Entendemos que Gaia es autopoiética o autoorganizada y encontramos el mismo concepto, casi con el mismo lenguaje, expresado en la descripción de la Diosa Sophia cuando se transforma en la Tierra y, mientras se convierte en la Tierra y se transforma en los elementos materiales de la Tierra, de la biosfera, el texto describe el principio del autogenes, que significa la autoorganización, autogeneración. Ése es un paralelismo muy claro.

El segundo concierne a las anomalías de la biosfera. Una de las cosas destacadas de la cosmología gnóstica es que nos enseña -citando el Evangelio de Felipe- que “el mundo que habitamos vino a existir por un error”. Depende mucho de cómo traduzcáis esa línea, cómo la interpretéis. Lo que yo entiendo es que no significa que hay algo erróneo en el mundo material que debería ser remediado o que la existencia material, física y sensorial ha caído de alguna forma. Esto no es lo que querían decir en el Gnosticismo pagano genuino, aunque es la visión que mucha gente comparte hoy en día, eruditos del Gnosticismo e incluso personas que quieren reinterpretar el Gnosticismo y, desafortunadamente, aceptan este perfil negativo. Por cierto, les pido a los oyentes que si sueno algo vago es porque estoy con fiebre y tengo la nariz atascada. Algo muy importante que descubrí fue que Lovelock y otros descubrieron la teoría de Gaia mediante la observación de las anomalías que existen en la atmósfera de la Tierra. Una anomalía, por ejemplo, es el nivel constante de oxígeno justo por debajo del 21%, que conlleva un equilibrio muy delicado y, en ciertas maneras, es un equilibrio inexplicable. Luego, lo que descubrí en el mito gnóstico es la palabra anomos, que en realidad es la base de la palabra anomalía, y el mito de Sophia dice que, debido a las condiciones particulares en las que Sophia se convirtió en la Tierra, la Tierra tiene estas anomalías. Eso es lo que yo interpreto en la línea del Evangelio de Felipe. En otras palabras, el mundo que habitamos surgió de una anomalía, una irregularidad. Ésa es una correlación sorprendente.

Otro elemento de esa anomalía es el acoplamiento estructural entre la Tierra y el Sol. Sabemos que toda la vida en la Tierra depende del Sol y, aunque el calor que proviene del Sol ha ido incrementando en un 30% en los 3,2 miles de millones de años desde que la Tierra se formó, eso no ha afectado negativamente a la vida en la Tierra sino que ha fomentado la vida y ha permitido a la biosfera florecer. Bien, el mito gnóstico de Sophia contiene un episodio que explica una relación íntima simbiótica entre el Sol y la Tierra.

Finalmente, está el factor de la abiogénesis, que es el nombre científico que se refiere a la observación de que la naturaleza orgánica se encuentra en una superestructura inorgánica. Así que si miráis el mundo de la biosfera, veis los procesos orgánicos, las plantas, los animales, las bacterias, si miráis todo eso con mayor profundidad llegáis al reino de la química inorgánica y uno de los misterios de la ciencia moderna es ¿cómo puede ser que la vida o la actividad orgánica puede basarse en la actividad inorgánica? Yo no diría que el mito gnóstico de Sophia nos ofrece la respuesta a esta pregunta, pero sí que explica que la vida en el mundo de Sophia está íntimamente involucrada en el reino de los seres inorgánicos llamados los Arcontes, y la relación entre el mundo inorgánico o arcóntico y la relación entre los mundos orgánicos está presentada de manera implícita en la teoría de Gaia.

Creo que éstas son correlaciones importantes entre dos narrativas diferentes y yo las considero muy convincentes.

La segunda parte de tu pregunta, Johanna, es que cuál es el valor de estas ideas y estas teorías. Yo creo que el problema con la ciencia es que no necesariamente nos invita a la empatía con la Tierra. La ciencia nos enseña cosas sobre la Tierra -yo creo que la teoría de Gaia es maravillosa y me encantó conocer a Lynn Margulis a través del Marion Institute, me encanta su mente, la forma en la que piensa-, al mismo tiempo, no estoy seguro de que una visión estrictamente científica de Gaia vaya a introducirnos en la mente y el alma de Gaia y hacer que participemos en su conciencia de la manera que nosotros necesitamos. Yo creo como mitólogo que lo que necesitamos para que eso se produzca es una historia, una narrativa cocreativa que de hecho nos pueda implicar en esta actividad de Gaia y nos dé un sentido de la participación en lugar de meramente limitarnos a pensar sobre ella.

Johanna: ¿Cuál es el factor más importante de la historia de Sophia que nos ofrece la oportunidad de entrar en un camino de experimentación mística con Gaia o una co-creación, como tú dices, la ecognosis o el chamanismo orientado a Gaia, como tú lo llamas?

John: El mito es bello y complejo, ya hemos hablado de eso en estas entrevistas, y he dicho que su complejidad es parte de su belleza. Y, sin embargo, de todos los elementos del mito hay uno que yo señalaría que tiene una importancia excepcional. Recientemente he escrito un ensayo, que envié a una revista, no sé si lo publicarán en el siguiente número. Tienen un número titulado “Sacred Earth” (Tierra sagrada), que sale en octubre y, si no aceptan el artículo, lo publicaré en metahistory.org. Para el título del artículo he usado una frase de La sabiduría de Salomón, un libro bíblico que no está incluido en la Biblia y hay fragmentos en los que Sophia habla y parece una canalización directa de la entelequia gaiana, que nos habla a través de esta antigua literatura sagrada, y una de las frases que aparece en estos pasajes es “Antes de la Tierra”. Y lo que Sophia declara, pues habla por sí misma, es que ella es la creadora de la Tierra y “yo existí antes de que la Tierra existiera”. Eso significa que la Sophia del mito gnóstico preexistió al cuerpo planetario que Ella ahora encarna, y esta idea es muy importante porque nos vincula directamente con nuestro concepto de Gaia hoy. En primer lugar, nos ayuda a entender que la inteligencia de la naturaleza y de la biosfera de la Tierra es de un orden divino o trascendental. Yo creo que nos movemos hacia esa idea si entendemos y asimilamos la teoría de Gaia, pero además el mito de Sophia nos cuenta algo más, nos dice que esa inteligencia divina, viva, poética, creadora de belleza, sostenedora de la vida donde vivimos existió antes que el planeta, y tiene su propia historia. Esto es realmente extraordinario y se tarda algún tiempo y hay que dar unos pasos atrás para digerir esa idea.

He dicho en mi libro, y he continuado diciéndolo en metahistory.org, que a través de la historia de la diosa Sophia llegamos a una relación más íntima con el planeta Tierra. ¿Por qué? Porque la historia nos cuenta cómo Ella se convirtió en la Tierra.

Yo soy un mitólogo que ha comparado muchas historias y leyendas de todo el mundo y de muchas culturas diferentes y, que yo sepa, no existe otro mito sagrado que diga esto justo de esta manera, así que ése es el factor único, convincente del mito de Sophia.

Johanna: Sé que has dicho muchas veces que la teoría de Gaia y los escritos Nag Hammadi aparecieron en el mundo casi al mismo tiempo, en torno al 1976-1979, así que hemos tenido ya una generación para asimilar este concepto. ¿Adónde piensas que podemos ir desde aquí colocando juntos a la teoría de Gaia y los escritos Nag Hammadi?

John: Sí, he señalado la sincronicidad que creo que es algo a destacar. Aunque él presento la Hipótesis de Gaia en 1972, el libro de Lovelock Gaia: a New Look at Life on Earth fue impreso en 1979 y la traducción al inglés de los Códices Nag Hammadi salió casi simultáneamente. Miramos a una generación de 30 años desde que este material ha sido sacado al público, no es mucho tiempo, pero creo que vemos una aceleración destacada de la conciencia en esta generación. Yo creo que si podemos desarrollar la teoría de Gaia desde una perspectiva gnóstica, tendremos la mejor opción para una corrección del rumbo del planeta hoy en día. Tendremos la mejor opción de encontrar una forma de vida sensata y sostenible en armonía con la naturaleza y en armonía humana, si tomamos ese camino. Y ahora tenemos una generación de experiencia tras nosotros como base para seguir ese camino.

Johanna: La parte importante de la visión sofiánica concierne a la Corrección de Sophia. No estoy segura de que me guste esta palabra, Corrección, y tú la mencionas en No a su imagen, ¿Puedes definir exactamente qué significa e informarnos de ese significado?

John: En realidad, no puedo definir exactamente qué significa porque no lo sé, pero en el hecho de que no lo sepa existe la posibilidad de que sí lo sepa. Así que tengo que prestar mucha atención a lo que diga, a mi lenguaje y mi sintaxis, cuando hablo de este tema en particular. No quiero decir nada que confunda a los demás, sé que está en la punta de mi lengua y no sé muy bien cómo encontrarlo.

La Corrección de Sophia se basa en unos pasajes de los escritos Nag Hammadi y en la palabra concreta diorthosis, que puede ser traducida como “corrección” o “alineación”. Ningún erudito, por supuesto, jamás ha analizado lo que esto podría significar, tienes que ser un místico y un vidente para atreverte a pensar lo que esto puede significar, pero os voy a ofrecer mi mejor interpretación.

Según la historia del Aeón Sophia y cómo Ella se metamorfoseó en el planeta Tierra, Ella se desvió del reino del resto de los Aeones del centro cósmico y, puesto que Ella se desvió, se lanzó del centro galáctico y cayó en el reino de la materia atómica y se tuvo que someter a las leyes de los mundos más inferiores, por así decirlo. Se considera que de alguna manera Ella se ha desviado, pero desde la perspectiva gnóstica, esta desviación no es considerada como algo malo o equivocado, sino que de hecho presenta la posibilidad de que algo nuevo emerja en el cosmos.

La Corrección significa dos cosas:

  • En primer lugar, significa que en su cuerpo planetario, que es la Tierra que habitamos, en la conciencia que Ella tiene de ser un planeta -porque Ella tiene conciencia de ser un planeta justo como tú tienes conciencia de ser un ser humano-, en esa conciencia de alguna forma Ella se vuelve para reconectarse y volverse a alinear con el Pléroma, que es el centro de nuestra galaxia. Así que este concepto lleva implícito algún tipo de proceso cósmico a gran escala: la Corrección de Sophia.
  • El segundo aspecto es quizás incluso más fascinante porque hay una serie de textos gnósticos que cito en mi libro y afirman de manera explícita que la humanidad está implicada en la Corrección, que Ella de alguna manera realiza esta Corrección a través de la especie humana y con la especie humana. No voy a ir tan lejos como para decir que la Tierra, el planeta, depende de la especie humana para su supervivencia, no diría nunca eso. Creo que es demasiado arrogante, pero de alguna forma profunda, íntima y mística no diría que Gaia-Sophia depende de nosotros, pero puede que Ella tenga una expectativa, ¿y por qué no? Ella es un animal, es una criatura viva y todas las criaturas vivas tienen expectativas, las ballenas, las hormigas, los seres humanos, todos tienen expectativas. Y puede parecer que el mito gnóstico está diciendo que Ella mira a la humanidad para que le ofrezca a Ella algo que pueda conseguir Su alineación. Me siento reticente a decir lo que es: en primer lugar, porque no lo sé; en segundo lugar, porque la parte que sé no está lista para ser comunicada; y en tercer lugar, porque no es algo que yo impondría.

Yo creo que ésta es una de las partes más bellas del mito gnóstico, pues nos invita a entrar en la Corrección. Todo el mundo está invitado a entrar en la Corrección de Sophia y no hay lugar para alguien que dicte o dirija lo que eso significa. Puede que me atreva a desarrollar la idea que yo tengo, pero es una oportunidad tan profunda y bella que prefiero dejarla en un campo abierto. Y creo que a medida que profundicemos en nuestro sentido del planeta vivo, el conocimiento de lo que los gnósticos quisieron decir con la Corrección llegará con más claridad.

Johanna: Tengo curiosidad por preguntarte algo. ¿Existe alguna indicación o detectas alguna indicación de cuándo Sophia fue consciente de ser un planeta?

John: Sí, es muy interesante. Si miras la evolución de la Tierra como se entiende hoy, descubres un hecho destacado que fue señalado por primera vez por Joseph Campbell. Joseph Campbell señaló que los geólogos hoy generalmente están de acuerdo con que la edad de la Tierra es de entre 4,2 y 4,5 miles de millones de años y señaló que en la cronología hindú 4.320 es un número constante y el número 4,320 miles de millones aparece en la cronología hindú como el ciclo de los días y las noches del prâna.

Existe de nuevo una correlación entre lo que los geólogos determinan como la edad de la Tierra y lo que estos antiguos videntes determinaron como un gran ciclo cósmico de 4,32 miles de millones de años.

Lo que he hecho es que he jugado con esto un poco mirando la escala de tiempo geológica y he analizado si es posible intuir la experiencia de Sophia en varios momentos de esa escala temporal, y creo que Ella se hizo consciente de ser un planeta bastante pronto, cuando los primeros microorganismos aparecieron hace unos 3 mil millones de años, pero esa consciencia es como la de un niño con un tipo de conciencia artística soñadora. Todavía sostengo la idea de que Gaia es muy artística, me puedes citar en eso, y eso quizás se descubra con el tiempo.

Yo creo que Ella se centró y se hizo más consciente de los procesos de vida reales que se producen en su propio cuerpo, como el niño despierta en la adolescencia y toma consciencia de su sexualidad, probablemente después de la explosión cámbrica, después de que las plantas y los grandes peces aparecieran en la Tierra.

Es un tema fascinante, he escrito un poco sobre él en metahistory.org en un artículo titulado The Ages of Gaia ( Las edades de Gaia) y me gustaría desarrollarlo, porque la mejor forma de saber estas cosas es hablar con Ella y preguntarle. Si creéis que sabéis cómo hacerlo, por favor, contactad conmigo directamente.

Johanna: Escribidme y yo se lo enviaré a él. Si estás en el buen camino con tu interpretación poco convencional del chamanismo pagano gnóstico, ¿dirías que hoy estamos en un punto crucial en las experiencias chamánicas de lo divino?

John: Por supuesto, no tengo duda. Yo creo que Gaia selecciona y descarta conscientemente las especies que le gustan a través de procesos de extinción. Creo que Ella tiene sus propias preferencias, sus propias prioridades que en gran parte son estéticas, como yo veo, y creo que ahora los científicos están en lo cierto, estamos entrando en la sexta extinción y creo que, en este proceso de extinción, Gaia seleccionará aquellas especies que Ella considera deseables y agradables. Ella extinguirá muchas especies y resucitará a las que quiera, como un artista que destruye los bocetos que no le gustan y deja los que sí. Creo que con la sexta extinción en la que estamos entrando ahora, la humanidad se va a encontrar con un cruce de caminos y o bien te extingues o te vas a sentir atraído más profundamente hacia una participación cocreativa con Gaia, una relación viva con el planeta vivo. Y ése es el único futuro que puede ser realmente sostenible y yo creo que estamos siendo empujados a ese punto o a esa extinción muy rápidamente.

Johanna: ¿Cómo nos pone eso en contacto con una mayor experiencia de lo divino?

John: Los seres humanos siempre han anhelado lo divino y ha habido muchos místicos a lo largo de las eras que han afirmado ver a dios o tenido la comprensión suprema de la realidad. Cuando hablo de lo divino hablo de lo divino sensual, hablo sobre lo divino material, sobre lo divino biológico o de la biosfera. No me interesa ninguna divinidad que esté más allá de la Tierra. Estoy seguro de que las hay y me gustaría llegar a ellas a través de la divinidad de la Tierra, la divinidad de la que yo soy parte. Y a través de ella conocerlas, pero no quiero ignorar la divinidad que está frente a mí y creo que ahora nos enfrentamos al desafío de conocer a esa divinidad, ahora en presencia del alma del mundo planetario, por así decirlo.

Johanna: Finalmente, ¿cuáles consideras los mayores obstáculos para una cada vez mayor aceptación de la visión sofiánica?

John: A riesgo de sonar muy pesimista, veo grandes obstáculos y creo que es realista tenerlos en cuenta y no dejarse desalentar por ellos. Uno de los mayores obstáculos puedo ser yo (se ríe), he pensado en ello mucho. La razón por la que digo esto es porque la historia de Sophia es el mejor mito ecofeminista de todos los que he descubierto y desafío a cualquiera a que encuentre uno del mismo alcance, detalles y belleza y, sin embargo, como he dicho en las entrevistas previas, aquí me tenéis, un hombre que cuenta el mejor mito ecofeminista y ciertas personas parecen pensar que yo tengo una actitud autoritaria en la forma con la que lo presento y a veces me pregunto si le hago un buen servicio al mito con mi actitud y mi estilo de escribir y de hablar.

La otra inquietud que tengo es que no sé el estado del ecofeminismo hoy, pero no creo que esté en buena forma. Si hay un movimiento ecofeminista fuerte y vibrante, ¿sería la gente de ese género capaz de asimilar este mito y ver su valor? No lo sé, de verdad que no.

Un problema que veo para la difusión del mito, que a menudo lo he hablado con Johanna, es que desde los años 70 y 80 se ha producido mucha intimidación por parte de los intelectuales franceses como Derrida o Foucault. Estas personas nos han dicho que tenemos que desconfiar de cualquier cosa que sea considerada una narrativa maestra y, por supuesto, el mito de Gaia, puesto que es un mito planetario, parece una narrativa maestra, y eso a ciertas personas le huele a autoridad y existe la tendencia a rechazarla porque parece que suena a autoridad. Eso es desafortunado. Creo que es desafortunado sentirse intimidado por el deconstructivismo francés, porque supone un mensaje muy negativo, y la idea de que no hay una narrativa maestra es en sí misma otra narrativa maestra, así que tened cuidado con eso.

Finalmente, otro factor que dificulta esto es cómo los eruditos gnósticos manejan el tema. He hablado ya de esto. En mi opinión, ninguno de los eruditos responsables de transmitir e interpretar los escritos gnósticos tienen el menor interés por el mito de Sophia, en la dimensión ecofeminista, en la Feminidad Divina o en la inteligencia divina de la Tierra, y eso es extremadamente desafortunado porque esas son las personas que manejan el material, los responsables de hacer llegar ese material al público en general. Así que yo sepa, mi libro es el único que trata la ecología sagrada que encontramos en la visión gnóstica y en la historia de Sophia.

También diría que hay una tendencia en el tratamiento de los escritos gnósticos a regresar a un Cristianismo gnóstico y creo que ése es un problema muy serio. Eso no nos va a conducir a la Femineidad Divina y la inteligencia viva de Gaia sino que nos devuelve a los mesías, los patriarcas…

Habiendo dicho esto, quisiera añadir lo que creo que es la mejor posibilidad para que este mito sea difundido y para que despierte y crezca en las mentes y las imaginaciones de muchas personas: creo que es la práctica del chamanismo enteogénico. Como digo en No a su imagen, los Misterios de Eleusis y otros misterios paganos que se celebraban en la época precristiana usaban el sacramento enteogénico. Esa idea no es mía, por cierto, ésa es la tesis Wasson que ha estado en boga durante más de 50 años y ahora existen bastantes pruebas substanciales de que eso es así. Mi gran sueño sería que este misticismo sacramental, que usa las plantas sagradas proporcionadas por la misma tierra, fuera revivido de una manera apropiada y seria durante nuestra época porque no creo realmente que el mito sofiánico pueda ser cultivado y llevado al futuro sin un cuerpo de místicos y videntes. Siempre fue el trabajo especializado de ciertos videntes y místicos y siempre será así. Así que me gustaría ver una revolución en el uso de las plantas -y no me refiero a las drogas y las sustancias sintéticas-. Me gustaría ver una revolución en el uso de las plantas sagradas hacia el desarrollo de una visión gaiana, en lugar del uso de las plantas sagradas con propósitos recreativos o para la simple experimentación con uno mismo. Siento fuertemente que, si eso sucediera, se abriría el camino para la visión sofiánica y esta visión sería sostenible.

Johanna: Y, por cierto, John, siempre puedes fingir que recibiste el mito de mí y yo soy controladora, pero no autoritaria.

John: Bueno, eso podría ser una solución, la próxima vez que saquen mi libro a relucir pondré una nota diciendo que es un hombre quien lo cuenta, pero el canal proviene de una mujer.

Johanna: (se ríe) Adiós a todos y hasta la próxima.

 

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