Animal inacabado

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Del capítulo 26, El sentido pagano de la vida:

Observando el planeta, parece que la inmensa mayoría de personas están todavía firmemente atrincheradas en la religión patriarcal. Quizás el punto más débil de la agenda ética de la ecología profunda es éste: a la gente no se la convence fácilmente de que la naturaleza humana es esencialmente buena y de que no necesitamos exhortación o mandatos morales extraplanetarios para cuidarnos los unos a los otros y a la Tierra. Pero esta visión de la condición humana no es realmente típica de la condición humana per se; más bien, es el resultado del condicionamiento humano. Aquellos que aceptan la religión patriarcal como la única fuente de moral necesariamente, ya estaban corrompidos por ella. Estableciendo un ideal superhumano para reflejar nuestra humanidad, el salvacionismo nos deshumaniza. El patriarcado tiene que romper el espíritu humano antes de que la religión del redentor pueda hacer alguna apelación como respuesta a la vida. Esto es lo que hace el falso mensaje de amor del Nuevo Testamento. La ética de doble coerción de Jesús es tan desmoralizadora que, si no tuviera la trampa del complot víctima-agresor tras ella, el sentido común la rechazaría como un absurdo evidente y peligroso para la salud humana.

El patriarcado persiste porque ha producido generaciones de gente cuya humanidad herida y debilitada los obliga a adherirse a su programa y a reclutar a otros para la causa. Aquellos que realmente necesitan que un dios fuera del planeta les dicte su moral, deben haber ya traicionado a su vínculo con la red de simbiosis que les podría enseñar la moralidad de la reciprocidad, el respeto y la autorregulación. Sin embargo, la opción de “Hechos a Su imagen” no es difícil de imaginar. Theodore Roszak propuso el término “animal inacabado” para describir a la humanidad en el proceso de conversión, más que una criatura confeccionada por un creador ausente y preparada para seguir órdenes preformuladas. El animal inacabado es una singularidad en proceso, podríamos decir. El crítico cultural Neil Evernden aporta una nota similar con su noción de “alienígena natural”. Señala que el ser humano es la única criatura en la naturaleza que no encaja en un hueco ya proporcionado por la naturaleza.

Cada organismo tiene su mundo y eso lo capacita para funcionar y persistir. Cada uno vive dentro de ese mundo para el que está hecho. La naturaleza cambiante del mundo humano dificulta mucho hablar de que los humanos tengan un entorno, pues los entornos humanos varían con su mundo. Esta extraña flexibilidad es la que nos posibilita creer en una realidad abstracta que nos enfrenta o más correctamente nos separa de la Tierra que alberga a todos los mundos orgánicos.

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